Todo comienza con Adolfo Fernández-Vega, que ejerció primero como médico general en Infiesto, Piloña (Asturias), en el siglo XIX. Tras doctorarse en Medicina en Madrid con una tesis sobre Neumonía - afección que tenía una alta mortalidad en aquella época y era frecuente en su concejo - inició en 1886 su especialidad en Oftalmología, que completó en París.
Era el principio. Finalizada su formación, trasladó su residencia a Oviedo donde ejerció desde entonces como médico oftalmólogo. Su hijo Luis Fernández-Vega Valvidares siguió sus pasos. Especialista en Oftalmología, fue Presidente del Colegio de Médicos de Asturias durante 12 años y vocal del Consejo General del Colegio de Médicos. El Gobierno le concedió la Gran Cruz de la Orden Civil de Sanidad.
Sus hijos Luis y Álvaro Fernández-Vega Diego fueron los continuadores de la saga, si bien Manuel, hermano de los anteriores, también logró gran prestigio en la profesión médica dentro de la Otorrinolaringología.
Luis Fernández-Vega Diego, finalizada la carrera de Medicina en Madrid, comenzó su formación oftalmológica bajo la tutela de los Dres. Carreras, Bartolozzi y Leoz y, posteriormente, con el Dr. Díaz Caneja en el Hospital Marqués de Valdecilla de Santander. Después de un breve período trabajando al lado de su padre en la consulta establecida en Oviedo, se desplazó a Londres para continuar su formación en el Moorfield Eye Hospital. Tras la concesión de una beca de tres meses por el Dr. Ramón Castroviejo, se trasladó a Nueva York para completar sus estudios, donde permaneció otro año más. De esta etapa surgió una fuerte amistad que propició numerosos intercambios científicos en forma de visitas entre los doctores Castroviejo, Byron Smith y Luis Fernández-Vega.
Creó la Asociación de Becarios del Dr. Castroviejo en septiembre de 1965, y colaboró de forma importante en la puesta en marcha, en Madrid, del actual Instituto Oftalmológico Dr. Castroviejo. Fue, además, gran impulsor del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega.
Recibió numerosos e importantes reconocimientos profesionales y personales. El mayor de ellos, posiblemente, a título póstumo. Su fallecimiento, en agosto de 2010, puso de manifiesto el cariño y el reconocimiento de multitud de personas, conocidas y anónimas, que le tributaron un sentido adiós.
Álvaro Fernández-Vega Diego siguió la misma trayectoria en su formación. Estudió primero en Madrid y, tras una estancia inicial con el Profesor Carreras y con el Profesor Bartolozzi, recorrió los mismos pasos de su hermano Luis, trasladándose a Nueva York, donde también fue becario del Dr. Castroviejo. Posteriormente se dedicó a la oftalmología pediátrica, desplazándose a Barcelona para estudiar estrabología con el Dr. Castanera, con el que siempre mantuvo una fuerte amistad.
Permaneció como encargado de Cátedra de la Facultad de Medicina de Oviedo durante tres años y fue Jefe de Servicio de Oftalmología del Hospital General de Asturias desde 1978 hasta 1983. Además, perteneció a la Asociación de Médicos Pintores.
Luis Fernández-Vega Sanz, hijo de Luis Fernández-Vega Diego, estudió Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, si bien posteriormente se trasladó a la Universidad Complutense, donde leyó su tesis doctoral con la calificación de Sobresaliente "Cum Laude" y obtuvo premio extraordinario del Doctorado. En 1982, tras brillante oposición, obtuvo la Cátedra de Oftalmología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo, lo que entonces le convirtió en el catedrático más joven de España.
Ha sido presidente de la Sociedad Española de Cirugía Ocular Implanto Refractiva - SECOIR. Es Jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital General de Asturias y autor de más de 100 publicaciones de su especialidad, teniendo en su haber numerosos premios por sus trabajos oftalmológicos. En la actualidad es Presidente de la Sociedad Española de Oftalmología.
De los seis hijos de Álvaro Fernández-Vega Diego, cinco de ellos estudiaron la carrera de Medicina, siendo cuatro oftalmólogos y una anestesióloga. Todos ellos colaboran en el Instituto.
Su hijo Álvaro Fernández-Vega Sanz estudió Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, realizando la especialidad de Oftalmología en el Hospital Clínico de San Carlos. Tras aprobar el prestigioso examen del Foreign Medical Graduate Examination in the Medical Sciences (FMGEMS), realizó una superespecialización en Retina y Vítreo, primero en San Juan de Puerto Rico y posteriormente en el Eye Foundation de Kansas City, desde donde, bajo la supervisión del Dr. Félix Sabates, tuvo la posibilidad de formarse en los más importantes centros de Estados Unidos.
Otro de los hijos médicos de Álvaro Fernández-Vega Diego, Javier Fernández-Vega Sanz, se licenció en Medicina y Cirugía por la Universidad de Oviedo. Realizó la especialidad de Oftalmología por el sistema M.I.R. en el centro de Oftalmología Barraquer, dependiente de la Universidad Autónoma de Barcelona, obteniendo el título de Especialista en Oftalmología en 1995. Al finalizar la residencia, completó su formación en varias subespecialidades, primero en Cirugía Plástica Ocular, en EE.UU., donde realizó un Fellow in Oculoplastic Surgery, bajo la tutela del Dr. Frank A. Nesi, en el Hospital William Beaumont en Royal Oak, Michigan, siendo el primer fellow internacional formado por el Dr. Nesi. Posteriormente, se especializó en Estrabología con los mejores especialistas de nuestro país y por último, ya en el IOFV, en Cirugía Refractiva con Láser.
Su hermana Lucía Fernández-Vega Sanz estuvo tentada de abandonar la inercia familiar y estudiar Ciencias Exactas, pero finalmente optó por hacer Medicina en la Universidad de Oviedo. Muy pronto comenzó a ayudar a su padre y a su tío en el quirófano, primero en Cruz Roja y luego en el Sanatorio Blanco y la Clínica Morate y, en cuanto terminó la carrera, se incorporó definitivamente al equipo de la consulta en la calle Uría. Completó la especialidad de Estrabología en Madrid, con los doctores Fernando Gómez de Liaño y José María Rodríguez Sánchez, y en Londres, en el Moorfields Hospital, con el doctor Lee.
En el Instituto es responsable de la unidad de Oftalmología Pediátrica y Estrabismo, si bien también pertenece a la Unidad de Oculoplastia (cirugía de párpados y anejos oculares).
Beatriz Fernández-Vega Sanz fue de las que lo tuvo claro siempre y, pese a que le gustaban varias disciplinas que nada tenían que ver con la medicina, nunca se arrepintió de su elección. Tras finalizar sus estudios en la Universidad de Oviedo, se quedó un año como asistente voluntaria en el Hospital Central de Asturias, al tiempo que impartía clases de Actividades Extraescolares en su antiguo colegio, las Ursulinas.
En 1989 se desplazó a Italia para realizar la especialidad en la Clínica Universitaria de Oftalmología de Catania con el profesor Reibaldi. A su vuelta, leyó su tesis de especialización, titulada “Tratamiento con Interferón de la Neovascularización coroidea”, que concluía que ese fármaco no era válido en dicha patología.
En 1994 empezó a trabajar en el Hospital Monte Naranco, en Oviedo, y en la consulta familiar, desde donde pasó al Instituto, en concreto la Unidad de Retina y Baja Visión. También participa, junto a su hermano Álvaro, en el estudio multicéntrico de Lucentis para el tratamiento de la degeneración macular asociada a la edad con neovascularización coroidea.
La quinta hermana de la familia, Mónica Fernández-Vega Sanz, también siguió la tradición familiar y se matriculó en Medicina en la Universidad de Oviedo. Al terminar la carrera, se fue un trimestre a Londres con su hermana Lucía donde, además de estudiar inglés, colaboró como asistente voluntaria en el Moorfields Eye Hospital.
A su regreso de Inglaterra, se inscribió en el curso del MIR de Jaime Baladrón y, cuando llegó la hora de escoger especialidad, también lo tuvo claro: a diferencia de sus hermanas, no escogió Oftalmología, sino Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del dolor, que estudió en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.
En 1996 ya era adjunta de Anestesia y empezó en el Hospital San Agustín, en Avilés, como asistente voluntaria. A los pocos meses, ingresó en el Hospital General de Oviedo como anestesista, trabajo que compaginaba con guardias en el Instituto y, ya en 2005, obtuvo, por oposición, la plaza de adjunto de Anestesia en el Hospital General de Asturias, si bien en muy poco tiempo pidió la excedencia voluntaria para incorporarse al Instituto, donde trabaja desde entonces en la unidad de Anestesiología.
Dada la proyección de la saga oftalmológica Fernández-Vega, y coincidiendo con el centenario del ejercicio de la Oftalmología en la familia Fernández-Vega, se decidió crear un Instituto y una Fundación que encauzaran la proyección futura de su empeño médico y científico, y desarrollarán las tres funciones que la medicina moderna exige hoy a un centro: asistencia, docencia e investigación.
Nace así el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, con el objetivo de ofrecer a los pacientes unos servicios integrales de oftalmología que permiten que cualquier persona que acuda con un problema ocular pueda encontrar un especialista de su patología del más alto nivel, así como el tratamiento médico y/o quirúrgico más adecuado.
La primera fase, destinada a centro quirúrgico, fue inaugurada en 1997 por el Príncipe de Asturias. En ella se desarrolla toda la actividad quirúrgica, como cirugía de catarata, refractiva, trasplantes de córnea, desprendimientos de retina, glaucomas, vitrectomías, estrabismos, cirugía plástica ocular, tratamientos específicos con láser, degeneración macular asociada a la edad, oftalmología general, etc. Este área cuenta con seis quirófanos, dos de ellos dedicados exclusivamente a cirugía con láser excimer y L.A.S.I.K. Además, la primera planta está destinada a habitaciones, en las que se ofrece al paciente que no desee cirugía ambulatoria el servicio más adecuado para su proceso de recuperación post-operatorio.
Al centro quirúrgico le seguiría una segunda fase, el área clínica, inaugurada por la Infanta Doña Cristina en el año 2001, destinada a consultas y servicios administrativos. También cuenta con cafetería, salón de actos y biblioteca.

Ya en 2009, ve la luz la tercera fase, destinada a la ampliación de la zona de consultas y a investigación, que fue inaugurada por SS.MM. los Reyes. En ella tiene su sede la Fundación de Investigación Oftalmológica, que coordina con el Instituto labores de investigación básica, estudios, docencia y divulgación de temas asistenciales relacionados con la oftalmología, en colaboración con otras instituciones y que cuenta con el apoyo y soporte, también, de numerosas entidades que dan soporte económico a muchas de sus actividades.
Merece también destacarse la reciente constitución de la Fundación Fernández-Vega, que aglutina las tradicionales labores de mecenazgo asistencial que la familia ha llevado a cabo a lo largo de los años, centradas en facilitar asistencia oftalmológica a personas y colectivos desfavorecidos, tanto dentro como fuera de España.