La cirugía refractiva incluye todos aquellos procedimientos quirúrgicos encaminados a corregir un defecto de graduación presente en el paciente, ya sea miopía, hipermetropía, astigmatismo y/o la combinación de cualquiera de ellas.
En un ojo normal, las imágenes que llegan a la retina enviadas por la córnea y el cristalino se enfocan directamente sobre ella, obteniendo una visión perfecta del objeto en que nos hemos fijado.
En el caso del ojo miope, su longitud es mayor de lo normal, provocando una visión borrosa de lejos mientras que los objetos cercanos se aprecian correctamente.
En la hipermetropía ocurre lo contrario. El ojo es más corto de lo normal y la imagen se forma detrás de la retina, con lo cual no podremos ver objetos nítidamente ni de lejos ni de cerca.
En una visión normal, la córnea es lisa y presenta una curvatura homogénea en toda su superficie. Si presenta alguna alteración en su curvatura en algún sentido, estamos ante el defecto de astigmatismo, lo que también altera la visión tanto de lejos como de cerca, presentándose los objetos deformados.
Existen múltiples técnicas quirúrgicas para la corrección de los defectos refractivos que podemos clasificar, esencialmente, en dos grupos:
- Técnicas que actúan sobre la superficie corneal: permiten la corrección de los defectos de graduación leve o moderada. La más conocida es el Lasik, seguida de la PRK.
- Técnicas intraoculares: se emplean en los casos de mayor graduación, respetando el cristalino o reemplazándolo en el caso de las cataratas. Pueden utilizarse individualmente o combinadas.
El oftalmólogo, después de un minucioso examen, decide qué procedimiento o procedimientos son los más adecuados para la corrección del defecto visual en el paciente.
Deben realizarse estudios completos y específicos para determinar, entre otras cosas, el tamaño de pupila del paciente y la amplitud de la cámara anterior (distancia entre la córnea y la superficie anterior del cristalino).
La operación llamada LASIK consiste en la creación de un flap corneal de espesor entre 90 y 100 micras con el láser de femtosegundo, que nos aporta la mayor precisión y seguridad. Se prosigue con el tallado del tejido estromal con láser excimer para recuperar la anatomía corneal inicial y cambiar la refracción del ojo. Es una técnica indolora y con rápida recuperación de la agudeza visual.
La técnica intraocular que respeta el cristalino, lente propia del sistema óptico humano, conlleva la implantación de una lente de alta flexibilidad que se introduce en el ojo a través de una microincisión. No precisa sutura y queda colocada por delante del cristalino y por detrás del iris del paciente.