Sensación de picor, arenilla, sequedad, enrojecimiento conjuntival, dificultad para abrir los ojos por la mañana... Si tiene más de 40 años el diagnóstico puede ser ojo seco. Se trata de la patología más frecuente en la consulta de Oftalmología. De hecho el 30 por ciento de las personas que acuden a la consulta lo hacen por este motivo, sobre todo personas mayores. Desde el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega queremos ayudarle a conocer esta patología.
Se define el ojo seco como una alteración en la película lagrimal que motivaría el daño en la superficie interpalpebral ocular suficiente como para producir molestias y disconfort ocular. Es decir, este síndrome se presenta cuando el ojo no puede mantener una capa saludable de lágrimas para cubrirlo.
En los mayores de 50 años la prevalencia es del 7,5 por ciento mientras que alcanza el 15 por ciento en los mayores de 70 años. Esta prevalencia está aumentando en los últimos años debido al envejecimiento de la población, a un mayor uso de medicamentos así como a un incremento de irritantes y alérgenos en el ambiente.
Existe un importante componente ambiental, así es muy frecuente que las molestias aparezcan solamente o se agraven en determinados ambientes (calefacción excesiva, aire acondicionado, aires cargados de humos) o en determinadas épocas del año en función de la humedad ambiental.
A pesar de ser una patología muy frecuente, muchos de los pacientes que presentan estas molestias en ocasiones son etiquetados como alérgicos cuando en realidad son personas con una insuficiente lubricación ocular. Y al tratarse el ojo seco de un síndrome crónico, es especialmente importante que se haga un diagnóstico correcto.
Así pues el especialista tiene que averiguar si esta molestia de sequedad está asociada únicamente al ojo o es un problema más general, un síntoma de una enfermedad que puede ser más extensa y grave.
Actualmente el ojo seco se clasifica en dos grandes grupos:
Causas de la sequedad ocular.
La edad avanzada y el sexo femenino son factores de riesgo bien conocidos.
Las causas de la sequedad ocular pueden ser congénitas o adquiridas. Entre las primera encontramos la ausencia congénita de glándula lagrimal, ausencia de núcleo lagrimal, neoplasia endocrina múltiple, Síndrome de Riley Day.
Cuando la causa del ojo seco es adquirida puede deberse, entre otros, a factores:
Tratamientos para el ojo seco.
Para el ojo seco la mayoría de veces se ha de indicar un tratamiento paliativo bastante eficaz, pero que se deberá mantener de por vida.
Las lágrimas artificiales son la mejor y muchas veces la única alternativa para el tratamiento de estos enfermos.
En el mercado farmacéutico existe una amplia gama de productos con la finalidad de dar mayor humedad al ojo: desde pomadas oftálmicas nocturnas, lágrimas con o sin conservantes, lágrimas más espesas o más líquidas... El oftalmólogo deberá buscar la que mejor tolerancia presente y de más alivio al paciente.
Con cierta frecuencia también hay que tratar enfermedades que suelen acompañar y agravar a un ojo seco como son la blefaritis, alteraciones palpebrales (ectropión, entropión, distriquiasis), neurológicas (parálisis facial) e