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Actividades al aire libre y salud ocular

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La necesidad de cuidar nuestra piel cuando realizamos actividades al aire libre es algo que todos tenemos interiorizado, pero el cuidado de nuestros ojos en esos mismos espacios es una asignatura pendiente para gran parte de la sociedad.

El sol puede causar graves problemas en nuestros ojos: quemaduras en la córnea, degeneración macular, cataratas, quemaduras retinianas… Algunos de estos problemas son irreversibles, de ahí la importancia de proteger nuestra vista del sol.

La radiación que emite el sol incluye un amplio espectro de frecuencia: la radiación ultravioleta (UV), la luz visible y la radiación infrarroja (IR).

La radiación ultravioleta puede causar daños en nuestros ojos y también en nuestra piel. Tiene un efecto acumulativo por lo que no hay que esperar para desarrollar conductas preventivas.

La radiación ultravioleta está compuesta por tres tipos diferentes de rayos:

  • UVC: son los más nocivos, pero no llegan a la superficie terrestre porque son absorbidos por la capa de ozono.
  • UVB: de longitud de onda media que son absorbidos en su mayor parte por la atmósfera, aunque aproximadamente un 10% llega a la superficie terrestre. Los rayos UVB son capaces de producir dolorosas quemaduras en la córnea. El cristalino del ojo los detiene impidiendo que penetren.
  • UVA: son los más peligrosos, dado que atraviesan la atmósfera y traspasan la córnea y también el cristalino, alcanzando a la retina a la que pueden llegar a dañar. Estos rayos también causan cataratas y en casos más extremos pueden llegar a provocar ceguera.

Existen además una serie de factores que hay que considerar cuando pasemos largos periodos de tiempo al aire libre, ya que estos factores de riesgo aumentan la posibilidad de sufrir problemas oculares.

Factores de riesgo al aire libre

A medida que estamos más altos, el riesgo de sufrir lesiones en nuestros ojos también aumenta. La latitud es otro factor a tener en cuenta, dado que cuanto más cerca nos encontremos del ecuador, mayor peligro para nuestra vista y también para nuestra piel.

La hora y la reflexión de la luz también son aspectos a considerar para cuidar nuestros ojos cuando salimos de casa, sobre todo durante los meses de verano en los que pasamos largos periodos de tiempo en la playa o al aire libre. Entre las 10.00 y las 14.00 se concentra el máximo de radiación. Mientras que la tierra refleja el 10% de la luz, el mar incrementa esta reflexión más de un 30%.

A menudo pensamos que en los días nublados estamos protegidos y no es necesario el uso de gafas de sol, pero las nubes dejan pasar el 90% de la radiación ultravioleta.

Por último, la edad y el color de ojos son factores de riesgo importante, puesto que lo ojos de los más pequeños son más vulnerables al sol y disfrutan de una menor protección natural cuanto más claro sea su color.

Para defenderse de esta radiación, nuestros ojos cuentan con los párpados y las pestañas que bloquean parte de esos rayos y ayudan a proteger la retina. Además, la córnea y el cristalino absorben la mayor parte de la radiación. Para ayudar a nuestras defensas naturales, lo mejor es utilizar gafas de sol con filtros que impidan el paso de un 95-100% de la radiación ultravioleta.

Nuestros ojos son órganos muy pequeños que ocupan una mínima parte de nuestro cuerpo, pero son los únicos que permiten la entrada de luz de manera profunda, por eso es muy importante cuidarlos y protegerlos.

1 Response
  • […] cómo debes elegir tus gafas de sol? En verano pasamos más tiempo al aire libre y debemos proteger nuestros ojos de los rayos de sol y […]