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Ojos y nieve: ¿cómo elegir las mejores gafas para esquiar?

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Durante todo el año estamos en contacto con el sol y sus radiaciones. Cuando practicamos deportes de invierno o actividades al aire libre debemos proteger los ojos, para evitar múltiples problemas oculares. Las radiaciones solares junto con el frío y la ventisca son las principales amenazas para la salud de los ojos en invierno. Para que la vista no sufra, hay que protegerse.

Los rayos ultravioletas (UV) pueden deteriorar de manera irreversible tanto los ojos como la piel. Los problemas que generan son diversos: desde simples irritaciones hasta la pérdida provisional de la visión (más conocida como la ceguera del esquiador)

Toma nota de estos datos: mientras la tierra refleja el 10% de la luz y el mar alrededor del 30%, la nieve lo hace en un 85%, aumentando además su intensidad un 10% cada 1.000 metros de altitud.

Por este motivo, para evitar cualquier tipo de lesión ocular es imprescindible el uso de gafas de sol especiales para esquiadores. Estas gafas incluyen unos filtros que disminuyen y bloquean parte de la luz que entra, evitando de esta forma el deslumbramiento, la distorsión de las imágenes, los reflejos y la alteración del color entre los objetos. Las gafas de sol y las máscaras no solo sirven para proteger nuestra vista; los tratamientos especiales que se aplican sobre los cristales nos ayudan también a mejorar notablemente nuestro rendimiento.

Debemos tener en cuenta que, aunque el día se presente nublado, las nubes no detienen la acción de los UV. Puede que la luz sea menor, pero el efecto de estos rayos será igualmente nocivo para el esquiador. Después de varias horas esquiando sin gafas, la sensación puede volverse muy desagradable: un constante escozor en los ojos proseguido de un lagrimeo constante que nos impedirá una correcta visión de las pistas.

Diferentes tecnologías aplicadas a lentes protectoras

Lentes bloqueadoras del 99% de radiación UV. Este tipo de lente es la que debemos utilizar para protegernos del sol, ya que bloquea el 99% de la radiación UV. Algunas lentes pueden incluir un texto referido a la “absorción hasta 400nm”, garantía de que cuentan con un filtro 100% de UV.

Lentes bloqueadoras de la banda azul. La banda del espectro visible de alta energía correspondiente al violeta y al azul también resulta dañina a largo plazo con efectos de envejecimiento y degeneración macular. Este filtro aporta un mayor contraste y mejora la visión. Las lentes son usualmente de color amarillo o ámbar para mejorar la definición de los objetos distantes, especialmente en la nieve y en la niebla. Por esta razón, estas lentes son populares usadas entre esquiadores, pilotos y cazadores.

Lentes polarizadas. La luz natural radia en todas las direcciones en forma de ondas que el ojo humano recibe como un incómodo deslumbramiento. Cuando se refleja en algunas superficies como el agua, la nieve, la carretera, etc. se polariza, es decir, vibra en un solo plano, generalmente horizontal. Las lentes polarizadas eliminan con gran efectividad estos reflejos de luz, mejoran, aumentan el contraste y la percepción de los colores, creando una visión clara y nítida. La luz solar vibra en todos los planos, no está polarizada.

Lentes foto-cromáticas. El cristal foto-cromático responde automáticamente a la intensidad de luz ultravioleta, oscureciéndose cuando hay mucha luz y aclarándose con la baja iluminación Permiten adaptarse a condiciones climáticas variables a la vez que filtran el 100% de los nocivos rayos UV. Con estas lentes se consigue calidad y una gran comodidad.

Lentes espejadas. Más que absorber la luz, estas lentes la reflejan. Su fabricación se basa en una aplicación de finas capas de un revestimiento metálico sobre la superficie de una lente común.

Lentes y monturas curvadas. Esta tecnología aporta un campo de visión más amplio sin distorsión alguna y una óptima protección de la zona del ojo. También da una fijación confortable y asegura que la montura no se desmonte. En este caso, hablamos de la geometría de las gafas. Se trata de que tengan la curvatura necesaria para que se adapten a la forma de la cara y reduzcan la cantidad de rayos laterales y traseros que alcancen la cara interior de la lente, permitiendo además una visión panorámica y que los ojos estén protegidos del polvo. Están especialmente indicadas para practicar deporte.

Policarbonatos. Utilizado para los filtros de las gafas, este material asegura una visión óptima gracias a la protección contra los rayos UVA, 8 y la radiación C. A pesar de su ligereza, se caracterizan por una fuerte resistencia a golpes o impactos, evitando así cualquier marca que dificulte la visión. En caso de accidente, estas lentes pueden soportar fuertes impactos y, al mismo tiempo, mantener los ojos protegidos.

Lentes estabilizadoras. No solo el deslumbramiento por los potentes rayos solares disminuye el rendimiento visual y la concentración, sino también el cambio brusco entre sol y sombra. Para evitar este problema hay lentes como estas, que intensifican los contrastes y, al mismo tiempo, armonizan las fluctuaciones causadas por la luz y la sombra. Esto impide que el ojo se canse y mejora el poder de concentración, garantizando el máximo rendimiento en cada deporte.

Las personas que utilizan gafas para ver pueden graduar sus gafas o colocarse lentes de contacto, pero ninguna resulta eficaz para la práctica del deporte. Hay muchas marcas en el mercado que ofrecen la posibilidad de añadir un “insert” con cristales graduados que se adaptan a la montura de la gafa escogida para el deporte a realizar; así si pueden disfrutar de las ventajas de unas gafas de deporte con una visión excelente.

En el caso de las máscaras, hay unos modelos llamados OTG (“Over the glasses”), en los que se llevan las gafas graduadas normales debajo de la máscara. Existen también otras tecnologías como lentes hidrófobas (que repelen el sudor, el agua y otros líquidos que se deslizan por la superficie de la lente), lentes antiestáticas (la lente no atrapa la electricidad estática: polvo, suciedad…) y las lentes oleófobas (para aceites, marcas de los dedos).

Ante todo tenga en cuenta que la exposición al sol sin protección, y más en la nieve, puede originar importantes lesiones en córnea, retina y cristalino. Por ello, proteger los ojos al esquiar es fundamental para preservar la salud ocular.