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Por qué se dilata la pupila

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Cuando acudes al oftalmólogo, puede ser que te dilaten las pupilas con unas gotas dilatadoras, con el fin de poder ver bien el fondo del ojo y diagnosticar así si existe alguna enfermedad o daño ocular.

Con la dilatación de la pupila, también se consiguen relajar los músculos del ojo. De esta forma, se puede evaluar de manera más exacta la graduación que necesita una persona para corregir los defectos de refracción (miopía, hipermetropía y astigmatismo), sobre todo en el caso de los más pequeños. Pero, a veces, ocurre que las pupilas se dilatan solas, de un modo natural.

¿Cómo funciona la pupila?

La pupila es un pequeño orificio de color negro, situado en el centro del iris, que permite y regula el paso de la luz hasta la retina, donde se proyectan las imágenes. Su tamaño está controlado por dos músculos: el esfínter de la pupila que la cierra y el músculo dilatador que la abre.

Así, a más luz, la pupila se contrae y a menor luz, se dilata, por ejemplo, al despertarnos el ojo tiene que adaptarse a las condiciones lumínicas de la habitación. Esta reacción la puedes comprobar al entrar una habitación oscura. Al principio, no verás casi nada, pero poco a poco tus ojos se irán adaptando y percibirás más luz gracias a su dilatación.

Seguro que, en más de una ocasión, has comprobado cómo tus pupilas o las de alguien cercano cambian de tamaño en función de la luz a la que se exponen. Sin embargo, también existen otros factores.

Otras razones por las que se dilata la pupila

Enamoramiento

La ciencia ha determinado que la presencia de niveles altos de oxitocina, conocida como la hormona del amor, pero involucrada también en el momento del parto o durante la práctica de ejercicio físico, también provoca una dilatación temporal de las pupilas. Dado que la oxitocina favorece el apego emocional, podemos observar un aumento de nuestras pupilas cuando estamos viendo algo o a alguien que despierta en nosotros sentimientos positivos.

Enfermedades neuronales

La dilatación de las pupilas, conocida en términos médicos como midriasis, también puede deberse a que algo no funciona bien en nuestro cuerpo. Por ejemplo, los accidentes cerebrovasculares, los traumatismos craneoencefálicos, las hernias cerebrales o la epilepsia pueden producir reacciones confusas en nuestras pupilas.

Además el cuadro conocido como episodio benigno unilateral de midriasis (BEUM por sus siglas en inglés) suele ocurrir en personas con migrañas y va acompañado de dolor en los ojos, sensibilidad a la luz e incluso visión borrosa.

Miedo

Cuando tenemos miedo, nuestros ojos se abren más de lo normal, la pupila se dilata con el fin de poder ver mejor aquello que tenemos alrededor. Es un método de defensa y también de alerta para decirles con los ojos a quienes están cerca que algo ocurre.

Consumo de alcohol y drogas

Algunas sustancias que afectan a nuestro sistema nervioso, como el alcohol, la cocaína, las anfetaminas o el LSD, producen que las pupilas se dilaten al afectar a los receptores de serotonina en el cerebro. De ahí que sea uno de los signos para averiguar si alguien ha bebido en exceso o tomado drogas. Ahora bien, hay otras sustancias como los opiáceos que provocan justo el efecto contrario: la contracción de las pupilas.

Momentos de concentración

En este caso, ocurre lo contrario. Cuando estamos concentrados en una actividad que involucra visión cercana, la pupila tiende a cerrarse.

Ahora ya sabes que no solo la luz influye en la dilatación de las pupilas, sino que hay otras muchas razones por las que, en un momento dado, podemos tener las pupilas más grandes de lo normal. Como se suele decir: “nuestros ojos son el espejo del alma”.

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